Santi y Jesús, hermanos en la música


El grupo musical carrosaleño, compuesto por Santi y Jesús, cumple una década desde su nacimiento. Muchos escenarios han constituido su camino por el mundo de la música. Tienen cuerda para rato...

Santi y Jesús; Jesús y Santi, la mezcla perfecta. Unos niños que ya no son tan niños, es más, ya son unos hombres con sus vidas encaminadas que pasean su arte allá donde exista ganas de echar un buen rato de cante y disfrute. Sus actuaciones son un firme reclamo para su pueblo y la mayoría de feria y fiestas de los pueblos de alrededor. Siempre que se tercie, claro está, en una reunión de amigos son capaces de alegrar a los presentes con sus canciones...

La Plaza Santa Ana, un marco inigualable y de grato recuerdo para estos carrosaleños, fue el escenario de este diálogo lleno de arte, con momentos de cante y “duende”, como a ellos les gusta. Asimismo, estamos ante la primera experiencia de este medio en una entrevista al alimón enfocada a dos protagonistas.

Salvo sorpresa, la primera es tan obvia como sencilla de despejar, pero debe tener lugar, ¿por qué elegisteis el nombre de Los Niños para vuestro dúo musical?

Jesús: Fue por una simple razón, cuando estábamos en el proceso de elegir la denominación del grupo y condicionados por los nombres ya en uso, como siempre hemos sido los dos componentes más jóvenes del Coro de la Milagrosa, nos decían: “que canten los niños”. Claramente, como se puede prever, es una cuestión de edad.

¿Qué factores posibilitan la unión de Santi y Jesús para dar lugar al conjunto que formáis a día de hoy? ¿Cuál es la actuación que marca el inicio de vuestra andadura?

Santi: Como bien ha comentado Jesús, el Coro de la Milagrosa, en el que comenzamos a cantar hace muchos años, posibilitó una relación entre nosotros más musical. Entonces surgió la idea de cantarle a Santa Ana y San Joaquín en el balcón de “la Mari la zapatera”, decisión que tomamos entre amigos y antes de fundar el grupo.

La primera actuación fue en 2006, cuando nos dirigimos al ayuntamiento y hablamos con Toñi Velasco, concejala de fiestas en esa legislatura, haciéndole llegar nuestro deseo de actuar en la caseta municipal de nuestra feria. Sin más, ella nos dio la oportunidad de vivir una experiencia que resultó extraordinaria.

Jesús: Por aquel entonces, en una idea previa del nombre del grupo, queríamos llamarnos “Flamencos a volar”.

Continuamente, vamos quemando etapas, avanzando (o fracasando) en la consecución de objetivos, cumpliendo procesos de maduración, ¿cómo y cuáles fueron los comienzos de Los Niños? Personalmente, ¿algún período concreto os marcó por encima del resto?

Santi: Nos tenemos que remontar hace muchos años atrás, concretamente en el 2002, cuando entramos a formar parte del Coro de la Virgen Milagrosa y nos estrenamos con los demás compañeros en la Ermita de la Virgen del Rocío.

Sinceramente, al principio de crear el grupo todo era ilusión, fueron días duros de ensayos cuando nuestros amigos estaban haciendo otras actividades o dedicando el tiempo al ocio; nosotros hacíamos lo que nos movía, que era ensayar y darle cuerpo al grupo. Han sido muchas horas de ensayos, ya que después de la invitación que nos brindaron aquí en Cañada, ya tuvimos que afrontar varios compromisos en la feria de Écija de ese mismo año, lo que exigía una serie de requisitos que cumplir además de preparar un repertorio un poco más amplio. Como yo digo, la primera vez que te enfrentas a un público nuevo, “hay que dar el callo” (risas).

Jesús: Quizás, como ha dicho Santi, los primeros años fueron los mejores porque eran muy ilusionantes, teníamos la ambición de abarcar todas las actuaciones posibles, nos queríamos comer el mundo básicamente; ahora también te lo quieres comer, pero las ganas han disminuido, después de 10 años (risas).

Cuando iniciamos el camino, el estreno en la Ermita de la Virgen del Rocío fue expreso deseo personal, no tenía ni idea de lo que era una guitarra ni pensamiento de tocarla, íbamos ambos cantando. Entonces, los guitarristas del coro eran el Sevi, Chamaco y Perico.

Como en todas las altas esferas, el mundo de la música es de difícil penetración y, en el caso de conseguir acceder, su permanencia se antoja aún más compleja si cabe, ¿en algún momento de vuestra trayectoria fue atada a vosotros la finalidad de triunfar en la música y vivir de ella?

Santi: Nunca ha entrado dentro de nuestras prioridades triunfar en este mundo, el tema de la música lo hemos visto como un hobby desde nuestros primeros pasos. Por lo general, nos hemos dedicado a cantar en bodas, bautizos, comuniones o ferias como algo que nos gusta, no con la idea de esperar dedicarnos exclusivamente a esto.

Jesús: A mí, particularmente, nunca me ha quitado el sueño el hecho de que nos convirtamos en referencias de la música; que si llega, bienvenido sea (risas).

Aunque la mayor parte de la carrera musical la habéis llevado paralelamente a vuestros propósitos como estudiantes; ahora la realidad ha cambiado, os enmarcáis en un contexto donde prevalecen y se interponen intereses laborales o personales, ¿cómo ha transcurrido este decenio en materia de ensayos y preparación de cara a vuestras citas con el público?

Santi: Actualmente, nos vemos más impedidos a la hora de quedar y poder cuadrar los ensayos, ya que ambos tenemos profesiones y horarios diferentes; aún así, sacamos tiempo de dónde no lo hay y procuramos prepararnos lo mejor posible de cara a nuestras actuaciones. En nuestra época como estudiantes, quizás era más sencillo compartir más tiempo ya que hemos convivido juntos incluso.

En los primeros tiempos, ensayábamos en la habitación de Jesús o en la mía, en la casa de mi abuela o cualquier momento de una reunión de amigos era ideal cuando estaba la guitarra de por medio. Asimismo, hemos echado muy buenos ratos en “la casilla”, un lugar de encuentro que tiene “duende”, donde la magia y la inspiración surgen y fluyen.

10 años subiendo a escenarios de todos los tipos deben dar para mucho, ¿os quedáis con alguna actuación cuyo recuerdo lo guardéis con un cariño especial? ¿Alguna anécdota que resaltar?

Santi: Sobre todo, nos solemos quedar con todas las actuaciones que llevamos a cabo en nuestro pueblo, somos acogidos de la mejor manera posible cuando hemos cantado en pubs o ferias. Por lo general, las bodas de los amigos más allegados suelen ser especiales, tanto que la emoción y la ilusión sobrepasa los límites de la voz, llegando incluso a flaquear las fuerzas para seguir cantando. En este aspecto, tenemos que mencionar las distintas participaciones en festivales benéficos de todo tipo, a los cuales hemos acudido sin problema alguno siempre que nos han llamado.

Una de las veces que cantamos en la feria de Écija, nos dimos un homenaje en el Bar Doñana, “nos hartamos de papas bravas”. Otro dato curioso es que el primer ingreso que obtuvimos, nos lo pagaron en un cheque al portador, el cual estaba emitido por el Banco Andalucía, ya extinguido hace un tiempo, aún lo conservamos ambos como un recuerdo significativo.

Hace poco menos de dos meses, aunque su nombre lleva sonando desde comienzos de año, un chaval de un pueblo vecino se ha coronado en el mundo de la música a nivel nacional. Como casi toda España conoce, Antonio José, natural de Palma del Río y con ascendencia carrosaleña, se erigió en brillante ganador de La Voz, concurso de música emitido por la cadena televisiva Tele5 desde hace varios años. El joven ya había sorprendido hace una década al saltar al mundo de la fama con tan sólo 10 años, coincidiendo con vuestros comienzos precisamente, cuando se adjudicó el segundo puesto de Eurojunior en su edición de 2005 con aquel recordado ‘Te traigo flores’. A día de hoy, es disco de oro... Esta es la historia de una persona que la podemos considerar humilde y cercana. Entonces, aunque ya parezca imposible, pero ¿anhelaron o anhelan aún Los Niños llegar a la cúspide de la música?

Santi: Como hemos dicho antes, nunca nos hemos propuesto tal sueño ni nos hemos presentado a ningún casting para hacernos famosos ni nada por el estilo. Siempre nos hemos marcado un objetivo principal por encima de todos: disfrutar de la música.

Tras una década recorriendo parte de la geografía andaluza, ¿cuáles son los lugares en los que habéis dejado vuestra huella?

Jesús: Hemos tenido la oportunidad de cantar en las ferias de Cañada Rosal, Écija, Fuentes de Andalucía, Estepa, Dos Hermanas, Morón, Santaella e incluso en una ocasión nos desplazamos hasta Ciudad Real para hacer una boda religiosa, donde contamos con la participación de Yaye. Tenemos que destacar que llegamos a estar 5 años yendo a Estepa, donde ya la gente nos recibía con los brazos abiertos y actuábamos en 3 días distintos de su feria.

Imaginaros que os piden una carta de presentación de vuestro grupo, de igual forma que un surtido del estilo o tipo de música que podéis ofrecer...

Santi: El dúo musical lo formamos dos amigos de la infancia que un día decidimos crear un grupo porque nos inquietaba y unía el tema de la música, poco a poco nos formamos y el proyecto fue tomando cuerpo; nuestra temática es rumbas, sevillanas, bulerías y lo que conlleva el flamenco básicamente. Somos un grupo que amenizamos todo tipo de fiestas con la misión fundamental de que la gente se lo pase estupendamente y que cante, baile y disfrute con nosotros, cosa que creemos que cumplimos, honestamente.

Toda pareja que se precie supera discusiones o diferencias de pareceres que derivan en crisis y ponen en serio riesgo la extinción de la relación; con sinceridad, ¿habéis sufrido alguna fase delicada a lo largo de vuestra trayectoria que haya hecho peligrar la continuidad de Los Niños? (Responden ambos)

Jesús: La verdad es que, por mi parte, nunca ha habido una situación de riesgo como para llegar a ese extremo. Como es normal, hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero por cuestiones de leve importancia, en ninguna ocasión hasta el punto de peligrar la ruptura del grupo. Somos cabezones los dos.

Santi: Hemos discutido, él tiene su opinión y yo la mía, pero siempre llegamos a acuerdos puntuales y cedemos el uno del otro. A pesar de las tensiones que puedan originarse, tenemos que pensar que somos amigos. Es más, pienso que es totalmente al contrario, estos 10 años han fortalecido nuestra amistad y, sobre todo, a la hora de cantar, nos compenetramos a la perfección: si uno se equivoca, el otro sabe responder y una mirada nos basta.

Está claro que esta historia sin Santi y Jesús no se entendería, pero hay muchas personas que han ayudado a la subsistencia de la misma, ¿podríais citarlas?

Primeramente, “Changui” fue un componente más del grupo, actuando como vocalista y tocando el cajón. Poco después, por motivos personales, decidió dejar el grupo y nos vimos obligados a buscar distintas personas para la percusión de forma temporal. De igual forma, durante un tiempo nos acompañó Emilio Espejo, quien fue sustituido por Alberto Fílter por un espacio más prolongado, ambos a los mandos del cajón. En la actualidad, es Ernesto Guisado el que se encarga de la percusión, ya que hemos ampliado la gama de sonidos.

Es de recibo cuestionaros por las aspiraciones e intenciones que se encajan en el devenir de Los Niños, ¿cuáles son los planes de futuro que os ocupan?

Santi: Los dos hemos estudiado la carrera universitaria de Magisterio, yo de música y Jesús de educación especial, y nuestra meta esencial en la vida es llegar a ser maestros algún día y, si pudiéramos llegar a compaginar la música con el ejercicio de la docencia, sería algo increíble.

Todo tiene un principio y un fin, ¿os marcáis una fecha de caducidad cercana?

Jesús: Jamás hemos pensado en eso, mantenemos la ambición y el afán de superación, ya que vamos conociendo más gente, por lo que tenemos esperanza de probar nuevos retos y recorrer más lugares de Andalucía.

Santi: Después de 10 años, es igual la ilusión de ahora con respecto a cuando que empezamos siendo “unos niños”...