Actuación de la chirigota local en el Salón Multiusos


La agrupación carnavalesca de Cañada Rosal volvió a llevar la alegría, el ingenio y la picaresca a la población carrosaleña. “La tengo en el cielo de la boca”, el título de la chirigota de 2015, sorprendió a los presentes con un amplio y variado repertorio

El pasado sábado 14 de febrero, día de San Valentín y de los enamorados y enamoradas, la tradicional murga local tiró de romanticismo, aprovechando la fecha, e impregnó de amor a todos los asistentes de las dos funciones que se ofrecieron en el Salón de Usos Múltiples: una a las 8 de la tarde y otra a las 10 y media de la noche.

El trabajo y el esfuerzo que no se ve y que cada año dedican los murguistas carrosaleños con el fin de que la actuación de la chirigota salga adelante, salió a relucir, una edición más en la <> por antonomasia en Cañada Rosal. El misterio, la duda y la elucubración se despeja cuando las cortinas se abren y dejan ver la disposición del grupo sobre el escenario y de qué van vestidos los protagonistas.

Este año, como telón de fondo, aparecía el retablo mayor de la recientemente restaurada Iglesia Santa Ana mientras que los miembros de la agrupación se desempeñarían vestidos de niños de Primera Comunión, con el arte y la gracia que los caracteriza. La chirigota de “el Coco”, que el año pasado había dejado a todos con un nudo en la garganta con su despedida, tuvo varias comparecencias inesperadas una vez avanzaba la letra de la presentación, como la del sacerdote “Don Critiquerio”, sin el que sería imposible iniciar el oficio de la función chirigotera y, no se puede pasar por alto, el momento estelar con la aparición del fotógrafo de la ceremonia, el local Manuel Álvarez, conocido por muchos como “el Retra”, con su cámara colgada; sin duda, uno de los instantes que marcó la noche.

En la recta final de la preparación de cara a la puesta de largo frente al pueblo carrosaleño, varios integrantes de la agrupación sufrieron las consecuencias de graves resfriados y gripes que pusieron en peligro, incluso, la comparecencia de éstos, aunque gracias a la labor de los médicos locales Doña Araceli y Don Ángel, a los que “el Coco”, personalmente y en nombre de todos sus compañeros, ofreció su agradecimiento público, pudieron tomar posición y no fallar a la cita.

En ambas funciones no faltaron numerosos momentos llenos de carcajadas como es típico cada año con las ocurrencias del histórico director del conjunto carnavalero, incluso tuvieron presente la fama que se ha extendiendo de hacerse un ‘selfie’ en grupo o la aparición del “Pequeño Nicolás” en una de las fotografías realizada en plena interpretación del pasodoble <>. Además, el sacerdote “Don Critiquerio” no se olvidó de comulgar a todos los niños vestidos con el traje de marinero.

Por otro lado, como no, los episodios rocambolescos y graciosos que tuvieron lugar en el pueblo tenían que quedar registrados en la chirigota, así pues <>, <>, <>, <> o <> fueron algunas de las curiosas historias que se transformaron en canciones entonadas por una murga que levantó pasiones.

El público, como suele hacer habitualmente, respondió en masa y el recinto municipal del Salón Multiusos registró un lleno prácticamente absoluto por dos veces; un público que se mostró activo y respondía a los estímulos lanzados por miembros de la chirigota. Asimismo, el Papa “San Valentín”, al que daba vida Baldomero “el Pava”, protagonizó varias escenas simpáticas que arrancaron los aplausos de los presentes.

En otro orden de cosas, cabe resaltar otras canciones con contenido más sentimental como la de <>, la cual destaca y agradece el apoyo constante que muestran las diferentes unidades familiares; o <>, que ensalza y elogia la fortuna de haber nacido y crecido en territorio carrosaleño, citando varias muestras de su cultura y terminando con un grito al unísono de ¡¡Viva Cañada!!

Nuevamente, la actuación de la chirigota, cuya primera función fue retransmitida por Radio Cañada a través de su dial y de Internet, nos dejó un sinfín de anécdotas y curiosidades y unas letras y ritmos musicales que resonarán en los oídos de los carrosaleños semanas después de la actuación. Rafael “Rucho”, Eduardo “el golfón”, “el Chulo”, “el Sevi”, Salva “Ciriki”, Jesús “el Lekio”, César, Fernando “Serranito”, los hermanos Cristian e Isaac “los Monteros”, Miguel Ángel, Sergio “el Fifo” y “el Coco”, todos ellos han hecho posible que la diversión y la sonrisa del pueblo sea un denominador común en estas semanas.

Domingos 15 y 22, por las calles del pueblo

El recorrido por las calles del pueblo el domingo posterior a la actuación y el “domingo de piñata” es uno de los ritos marcados de la tradición carnavalera de Cañada Rosal. En primera instancia, la chirigota visita el ayuntamiento municipal, que se queda pequeño debido a la afluencia de gran cantidad de curiosos que no quieren perder detalle de las coplas de los murguistas.

Asimismo, la gran mayoría de bares de la localidad abren sus puertas de par en par y ofrecen refrigerio y alimento para que la agrupación deleite con parte de su recopilación a todos los clientes del lugar, así como muchos otros que se suman para poner atención a cada letra que interpretan los chirigoteros.